Situado a los pies del Pont Vieux, con una vista impresionante de la ciudad episcopal y su majestuosa catedral, este íntimo bistró es una verdadera joya para los amantes de la cocina inventiva y refinada. En un ambiente acogedor, con una cocina abierta al comedor, la chef, ex historiadora del arte, ofrece una propuesta gastronómica, atrevida y desinhibida.
Su cocina colorida e inspirada encuentra sus influencias en Sudamérica, Italia e incluso las Comoras. Productos locales, orgánicos, a menudo lactofermentados y combinaciones de sabores originales hacen de cada plato una experiencia sensorial tan saludable como deliciosa. Todo es realizado por un equipo atento y profesional, en un ambiente cálido que invita a volver.
El menú evoluciona con el mercado y las estaciones, y está acompañado de una muy buena selección de vinos naturales y orgánicos, así como cafés especiales. Una dirección de bolsillo, a menudo repleta, donde la calidad de los productos rivaliza con la creatividad de los platos, y todo ello con una relación calidad-precio notable. Una cantina contemporánea que no te puedes perder, al otro lado del Tarn.